martes, 8 de junio de 2021

Gracias por llegar a mi, mi vida.

 Cuando le comentas a alguien que has tomado la decisión de ser madre soltera por elección, en mi caso, la respuesta que más he escuchado ha sido: ¡qué valiente! Yo no creo que se trate de valentía, no creo que haya que ser valiente para conseguir lo que toda tu vida has ido buscando, el sueño más grande de tu vida. Es más bien lucha y tesón. Sentirte capaz de ir a por ello. 

Cuando tomé la decisión, creo que en lo último que pensé fue en la opinión de la gente, me era totalmente indiferente. Me preocupé por buscar las mejores opciones, clínica, buenos profesionales y preparar un poco el camino con cosas como el buscar un buen seguro médico y dejar de fumar. La Seguridad Social, no me cubrió, no cubría a madres solas en aquel momento (hablo del año 2014, que fue cuando comenzó todo).

Luego haces números, das mil vueltas a tu sueldo, a tu cuenta bancaria, a posibles (y seguros) futuros gastos… Al final dejé de pensar en ello, cualquier problema que encontrara en el camino lo solventaría (que inocente era...), no me podía poner freno algo como el dinero, el reloj continuaba avanzando y tenía 38 años. No quise que me frenara eso, mi madre crió a 3 hijos con lo justo, a veces sin tener para una barra de pan, ella era y es mi gran ejemplo, podría con todo, como pudo ella.

El día que le conté a mi madre mi decisión, sentí como si hubiera estado esperando que se lo contara, como si ella, antes que yo, supiera que me iba a decidir a ser madre por mi cuenta, sin pareja. De todas maneras, le conté mis motivos.

Durante toda mi vida, lo único que he tenido realmente claro es mi deseo de ser madre. Soñaba con ello, imaginaba mi tripa enorme con una nueva vida creciendo dentro de ella, estaba convencida de que sería el momento más feliz de mi vida. Pero los años pasan y no siempre ocurre todo como lo deseas. Relaciones que no funcionan, parejas que no consideras una buena opción para compartir algo tan importante como un hijo y, sobretodo, eso de lo que tanto me arrepiento, el esperar y esperar porque consideras que económicamente no es el momento. Qué equivocada estaba… Nunca debe de frenarnos el miedo, por nada. De todo se sale y ningún temor volverá a frenarme jamás.

A día de hoy sí, soy mamá. ¡Lo conseguí! Pero no fue sencillo. 
Tuve que pasar por innumerables pruebas, analíticas, cirugías, tratamientos, medicación, pinchazos y más pinchazos, especialistas de todo tipo… 

Y tras varios años, 7 tratamientos de reproducción asistida, etapas durísimas, con lágrimas y más lágrimas después de cada betaespera, duelos, pérdidas, incomprensión, soledad… Me agarré a ese último intento, una maravillosa embriodonación. 

Mi mente y mi cuerpo estaban ya muy tocados, pero no mis ganas de seguir. La lucha por mi mayor sueño estaba siendo larga y muy dura, pero algo me decía que continuara, que estaba ahí, esperándome. 

Y me esperó. Y llegó. Un martes y 13 maravilloso, tras un último empujón, extendí mis brazos y la abracé para nunca más soltarla. Era ella, mi estrella preciosa. La luz que le faltaba a mi vida… 

Todo pasa por algo, por muy duro que sea. Y yo estaba destinada a ser su mamá y ella mi niña. Lo más bonito que la vida pudo darme. 

Y me faltarán días, horas en la vida para decirle los “te quiero” que le debo, por lo que tardé en encontrarle. 

Gracias por aparecer, mi vida. Te quiero más que la vida entera. 

jueves, 23 de mayo de 2019

"Los terribles dos" ¿Mito o realidad?

He perdido la cuenta de las veces que he tenido una duda sobre algo que ha ocurrido o me ha preocupado de BabyE y, al consultar, me han respondido: "¡Uy, eso es la fase de...!" 

Pero, vamos a ver, ¿cuantas fases hay?. Porque juro que he perdido la cuenta y hemos pasado religiosamente por todas, y sin pasar por la casilla de salida, ni pagar peajes.

Lo cierto es que tengo mucha suerte, he de reconocerlo, es una niña muy cariñosa, tranquila, con un sentido del humor clavadito al de su madre (me meo de risa con ella), es tierna, dulce, terremoto, curiosa, espontánea, tiene una imaginación desbordante, aprende rápido, le encanta cantar, bailar, "leer", jugar con todo lo que encuentra... Vamos, que es tal cual como debe ser un niño, no os estoy descubriendo nada. Quiero decir con esto, que nunca he tenido ninguna preocupación de cara a su conducta.

El año pasado comencé a llevarla a la guardería, con 12 meses, este ha sido su segundo año. Siempre me dicen que es muy tranquila, que no tienen ningún tipo de problema con ella. Es más, como es de las "pequeñitas", la pobre suele ser la que se lleva los empujones de los brutotes de la clase (estoy frunciendo el ceño mientras escribo...) Juega mucho y adora a sus amiguitos, habla de ellos con mucho cariño.

¿Por qué cuento todo esto? Allá vamos.

Hemos entrado en una nueva "fase", pero en casa. Sólo en casa. Si algo no le gusta: rabieta. Si se le niega algo: rabieta. Si no hago lo que quiere: rabieta. Si no lleva el mando: rabieta... Y así. Para ser sincera he de decir que esto no es una regla general, son pequeños momentos puntuales (¡y menos mal!), pero ya te hace ir con miedo hasta a algo tan sencillo como bajar a la calle a pasear.

Luego está el tema de los manotazos. ¿No sabes gestionar algo? Pues manotazo. O un bocado. O un grito. Y lo mismo que con las rabietas, no es a todas horas, pero cuando lo hace... ¡bufff! Yo no soy creyente, pero os confieso que si existiera un santo llamado Santa Paciencia, compraría todas sus estampitas. Hasta chapas.Y una camiseta. Y es que no hay otra fórmula, respirar hondo, hablar con calma, no perder los nervios... ¿Pues sabéis qué?, que las madres también somos humanas, y la teoría es preciosa, pero sí, a veces no podemos más y perdemos los nervios. ¿A quien no se le ha escapado un grito a su hijo alguna vez?, porque esa es otra, la de madres de postureo que aparecen cuando haces consultas de este tipo. Por un espejo me gustaría mirarlas a mi... No, por lo general actúo de manera tranquila, pero reconozco que la suma de cansancio, sueño y todo lo anterior, a veces me han hecho gritar su nombre para que estuviera quieta. ¿Resultado? Pues que me he sentido fatal y he terminado abrazándola. Ella contenta y yo fatal. Es decir, disciplina cero. BabyE 1 - Mamá 0
 ¡Cuanto me queda por aprender!

 *No, no voy a entrar en el tema de "cachetes en el culete". Ese tema ya lo comenté en Instagram hace tiempo y no lo voy a volver a abordar. Lo resumo rápido: Estoy totalmente en contra de utilizar el daño físico. La violencia engendra violencia. Esa no es la manera correcta de educar.

Algo bueno que me encanta de ella es que, al momento de pegar, o morder, es consciente de lo que ha hecho. Y enseguida da un beso y pide perdón. Obviamente lo que debe hacer es dejar de hacerlo, y es lo que intento explicarle, que no se pega, no se muerde, que hay que hacer caso... ¡Qué difícil es! ¿Hay cursos para esto?

En fin, que estoy deseando que acabe esta "fase" y, ya puestos, todas las fases en general. Cuando se pone así, es que me pierdo. Es tan chiquitina que a veces la miro y pienso que el libro de instrucciones me lo debí dejar en algún parque. De todas maneras, de verdad pienso que he tenido mucha suerte, sobretodo en que haya salido tan cariñosa como yo, porque si no, a saber a quien estaría yo comiéndome y abrazando a todas horas...

¿"Los terribles dos" lo llaman? ¿Qué opináis?



martes, 14 de mayo de 2019

Lactancia Materna, ¿hasta cuando?

 Es la eterna pregunta y el eterno agobio (de pregunta). Voy a centrarme única y exclusivamente en mi caso y en mi experiencia, todo comentario y/o aportación en los comentarios serán bienvenidos pero recordad eso, que esto es MI experiencia. Allá vamos.

Como ya comenté, mis inicios con la Lactancia Materna (LM) fueron complicados y bastante duros. BabyE no se enganchó a mi pecho hasta el quinto día y, hasta entonces, todo fue una pesadilla. lloré lo que no está escrito. Había idealizado mucho la LM, me visualizaba con mi niña al pecho, feliz, relajada... ¡JA! Me las tuve que ingeniar, ya que a los dos días de dar a luz, la subida de leche fue bestial, pechos duros, como piedras, la niña había perdido mucho peso... La pediatra, al darme el alta, rápidamente me dijo que tenía que seguir poniéndomela al pecho, insistiendo, pero que tenía que ayudar con bibi... Lloré a chorro. Pero no por tener que darle biberón, sino porque sentía que estaba fallando, notaba toda esa leche dentro de mi y veía que no podía, que impotencia, que sensación más horrible de fracaso sentía... Quería poder darle pecho más que nada en el mundo en esos momentos. En fin, el sacaleches me ayudó a que ni una sola gota de mi leche se desaprovechara (ni siquiera el calostro) y todo, todo, se lo di como pude a mi pequeña, hasta que un día, después de lloros, dolor (físico y emocional) y mucha desesperación (las hormonas tampoco ayudaron mucho) de repente comenzó a mamar.

Hasta hoy. 32 meses después.

Y es que seguimos teta arriba y teta abajo. 

Es increíble, tal y como comenzó todo, lo bien que ha ido después. Jamás una mastitis, nunca nada malo. Pasó una pequeña crisis cuando tenía 7 meses, pero creo que tuvo que ver con los dientes (le salieron la misma semana los 4 de arriba), en la que estuvo unos 3-4 días que apenas mamaba, pero quitando eso, perfecto todo. 

Hoy por hoy, como he comentado, seguimos con la LM. Sobretodo para dormir la siesta y siempre, siempre por la noche. Alguna vez si está malita o más sensible de lo normal, también me pide, pero cada vez menos, pero vamos, que ahí seguimos. Y sí, estoy en ese punto en el cual casi todo el mundo me suelta sin ningún tipo de filtro lo de: 

- "¿Pero todavía le das pecho?" (con mirada inquisidora incluida)
- Mmm, sí, ¿y?

- "¿Hasta cuando?"
- ¿Hasta que nos de la gana a mi hija y a mi, ¿por?

- "¡Uy, yo ni loca!"
- Jo, pues que bien, ¿no?. Y aplaudo.

- Pero necesitas descansar, a buenas horas iba a yo a seguir... ¡Luego te quejas de que duermes poco!
- Tomaré nota: "Mirar antes por mi que por mis hijos" Ahá... Pfff....

Ay no, no, no, no, no... ¡eso no lo puedes ni debes consentir!
- ¿Y a quien debo consentir, a ti y a tus "metomentodos"?, ¿a tus órdenes?, ¿a tu falta de tacto?

¡Terminarán haciéndose los amos! 
- .Mira... yo, ya. ¡Cuidado que nos invaden!

Y llegados a este punto, suspiro muy fuerte y, dependiendo de como tenga el día, mi cara se transforma y, o bien me doy media vuelta con una excusa absurda, o se la suelto con la cara más falsa que puede un ser humano aguantar y unos dientes-dientes que ni la Panto.

Si una cosa me ha enseñado bien clarita la maternidad, es a no meterme en la vida de los demás, a no cuestionarla. Claro que unas cosas me pueden alucinar y chirriar más que otras, pero cada caso, cada experiencia, es única y personal. Lo que a ti te funciona de maravilla, para otra persona puede ocurrir que sea el peor remedio y le funcione totalmente lo contrario. Así con todo. Si algo no se conoce, callémonos la boca, ¿no? Como norma general de vida creo que debería ser así.

Pues sí, mi hija tiene 32 meses y duerme en mi cama, a mi lado desde la misma noche que nació. Jamás ha usado una cuna, mini cuna ni similares. Sigue durmiendo la siesta y por las noches con la teti de su mamá y si durante el día la necesita por algún motivo, aunque cada vez es menos, tampoco se la niego, sobretodo cuando está malita o más sensible de lo habitual. La teta, sobretodo, es mamá.

Mantengo todo esto porque no me imagino haciéndolo de otra manera. Claro que estoy cansada, duermo poco, tengo la espalda hecha una S, hace dos años y medio que no duermo una noche del tirón y soy un osito panda, pero como he dicho, cada familia hace lo que le funciona y hace feliz y, para nosotras, esta es nuestra fórmula. ¿Hasta cuando? Es sencillo, somos un pack de dos, y será cosa de dos. Aquí no hay fecha de caducidad.

Este es uno de los eternos temas. Sería maravilloso que siempre pudiéramos contar nuestras experiencias, porque seguro que siempre vamos a encontrar a alguien con una historia similar a la nuestra. Ninguna familia, situación, caso, experiencia es igual a otra. Me encantaría leer que os ha funcionado a vosotras, seguro que ayudamos a muchas mamás.





viernes, 19 de abril de 2019

¡He vuelto!

¿Cómo retomar un blog? Cuantas veces lo he pensado, madre mía. Y no ha sido hasta hoy, el día en el cual menos vueltas le he dado, cuando he decidido volver a sentarme delante del ordenador y ponerme frente a este rinconcito que tanto me ha dado, bueno y malo, pero tanto.

Hace 31 meses que fui mamá. ¡31 meses!, parece mentira. Pero tengo una muñeca maravillosa que todos los días me recuerda la maravillosa realidad que es y lo realmente que valió la pena todo.

Ya iré contando cositas, resumiendo otras, hablando de todo un poco y encauzando el sentido de esta nueva aventura, porque mi intención es regresar para quedarme. Ha sido una gran sorpresa descubrir cuanta gente bonita me lo ha pedido, a luchadoras increíbles que lo han seguido descubriendo y me han ido escribiendo y pidiendo consejo o simplemente una palabra de aliento. A todas vosotras: aquí me tenéis. Nunca dejaré de estarlo. 

Este camino ha sido largo, muchas veces durito, enormemente recompensado y hay tanto que contar que volver a este blog me resulta la mejor de las ideas ¡y terapias! Ojalá me dure el entusiasmo, que me conozco. Ya sabéis que nunca me he ido de Twitter, Instagram... pero aquí he de volver, aquí comenzó todo. Os lo debo y me lo debo.

¡Os espero!


jueves, 3 de diciembre de 2015

La #Infertilpandy

La #Infertilpandy es de las cosas más bonitas que he encontrado en todo este proceso. Si te encuentras en mi misma situación, o parecida, te aconsejo de todo corazón que busques ese hashtag en Twitter y te unas a ella.

No se trata de una "chupipandy" como tuve que leer el otro día o de un grupo de mujeres que se unen para hablar del tiempo o de lo que echan por la tele, NO. Es un grupo MARAVILLOSO de personas, en su gran mayoría mujeres (creo haber leído una vez a un hombre, pero vamos, de forma muy aislada), que sufren el problema de la infertilidad y luchan día a día por conseguir su ansiado embarazo.  El apoyo que llegamos a encontrar las unas con las otras, llega a ser valiosísimo. Nadie nos entiende como nosotras mismas, nadie siente como nosotras sentimos este proceso. Conocemos todas lo que nos sucede, vivimos, sufrimos... Celebramos los positivos casi como si fueran nuestros, vivimos las betaesperas de todas con ansiedad e ilusión, lloramos las pérdidas o negativos unidas y, en definitiva, no estamos solas

Yo te recomiendo, de corazón, que si te encuentras sumergida en un proceso largo de reproducción asistida que te unas a nosotras. Si no tienes Twitter, hazte una cuenta, es muy sencillo. Te aseguro que no te arrepentirás de encontrar a esta maravillosa familia que es la #Infertilpandy.
Hace tiempo, Diario de una madre ingeniera hizo este botón, por si queréis añadirlo a vuestros blogs. Yo no lo pensé, ¿y vosotras?


sábado, 25 de octubre de 2014

"Serás mamá"

Desde esta semana, voy a colaborar en una nueva revista online especializada en fertilidad llamada serasmama.com Este portal, aparte de tratar temas médico y/o técnicos, también apuesta por destacar la parte más humana de un proceso de fertilidad por lo que cuenta con varias blogueras que cuentan sus casos reales, y entre ellas tengo la suerte de estar.

Este ha sido mi primer aporte:

"Cuando le comentas a alguien que has tomado la decisión de ser madre soltera, en mi caso, la respuesta que más he escuchado ha sido: ¡qué valiente! Yo no creo que se trate de valentía, no creo que haya que ser valiente para conseguir lo que toda tu vida has ido buscando, el sueño más grande de tu vida. Es más bien lucha y tesón...."  para seguir leyendo, pincha aquí.

Seguiré escribiendo aquí, por supuesto, esta es mi casa, mi diario, mi vida. Pero también pondré mi granito de arena allí.







domingo, 21 de septiembre de 2014

Un niño va a nacer

Cuando era pequeña, mi lectura favorita era un libro que se llamaba "Un niño va a nacer", hablaba del proceso de un embarazo, desde la concepción hasta el parto. Mi madre me miraba extrañada, pero yo lo cogía casi a diario, me lo sabía de memoria. Antes que leer un cuento, una revista, jugar con cualquier cosa, yo cogía ese libro y lo devoraba como si fuera la primera vez que abría sus páginas.
Memoricé cada foto, ya que ilustraban mes a mes el crecimiento de ese futuro bebé y al final del libro, después del parto, recuerdo que ese bebé me parecía el más bonito del mundo.

Todavía lo conservo, tiene las tapas y casi todas las hojas amarillentas por el paso de los años, pero sigue siendo un libro especial. Creo que mi deseo por vivir esa experiencia debió crecer en mi ya por aquella época, porque sinceramente, creo que siempre he soñado con ello.

De ahí viene el nombre de este blog, porque representa quien soy y lo que toda mi vida he deseado.