jueves, 23 de mayo de 2019

"Los terribles dos" ¿Mito o realidad?

He perdido la cuenta de las veces que he tenido una duda sobre algo que ha ocurrido o me ha preocupado de BabyE y, al consultar, me han respondido: "¡Uy, eso es la fase de...!" 

Pero, vamos a ver, ¿cuantas fases hay?. Porque juro que he perdido la cuenta y hemos pasado religiosamente por todas, y sin pasar por la casilla de salida, ni pagar peajes.

Lo cierto es que tengo mucha suerte, he de reconocerlo, es una niña muy cariñosa, tranquila, con un sentido del humor clavadito al de su madre (me meo de risa con ella), es tierna, dulce, terremoto, curiosa, espontánea, tiene una imaginación desbordante, aprende rápido, le encanta cantar, bailar, "leer", jugar con todo lo que encuentra... Vamos, que es tal cual como debe ser un niño, no os estoy descubriendo nada. Quiero decir con esto, que nunca he tenido ninguna preocupación de cara a su conducta.

El año pasado comencé a llevarla a la guardería, con 12 meses, este ha sido su segundo año. Siempre me dicen que es muy tranquila, que no tienen ningún tipo de problema con ella. Es más, como es de las "pequeñitas", la pobre suele ser la que se lleva los empujones de los brutotes de la clase (estoy frunciendo el ceño mientras escribo...) Juega mucho y adora a sus amiguitos, habla de ellos con mucho cariño.

¿Por qué cuento todo esto? Allá vamos.

Hemos entrado en una nueva "fase", pero en casa. Sólo en casa. Si algo no le gusta: rabieta. Si se le niega algo: rabieta. Si no hago lo que quiere: rabieta. Si no lleva el mando: rabieta... Y así. Para ser sincera he de decir que esto no es una regla general, son pequeños momentos puntuales (¡y menos mal!), pero ya te hace ir con miedo hasta a algo tan sencillo como bajar a la calle a pasear.

Luego está el tema de los manotazos. ¿No sabes gestionar algo? Pues manotazo. O un bocado. O un grito. Y lo mismo que con las rabietas, no es a todas horas, pero cuando lo hace... ¡bufff! Yo no soy creyente, pero os confieso que si existiera un santo llamado Santa Paciencia, compraría todas sus estampitas. Hasta chapas.Y una camiseta. Y es que no hay otra fórmula, respirar hondo, hablar con calma, no perder los nervios... ¿Pues sabéis qué?, que las madres también somos humanas, y la teoría es preciosa, pero sí, a veces no podemos más y perdemos los nervios. ¿A quien no se le ha escapado un grito a su hijo alguna vez?, porque esa es otra, la de madres de postureo que aparecen cuando haces consultas de este tipo. Por un espejo me gustaría mirarlas a mi... No, por lo general actúo de manera tranquila, pero reconozco que la suma de cansancio, sueño y todo lo anterior, a veces me han hecho gritar su nombre para que estuviera quieta. ¿Resultado? Pues que me he sentido fatal y he terminado abrazándola. Ella contenta y yo fatal. Es decir, disciplina cero. BabyE 1 - Mamá 0
 ¡Cuanto me queda por aprender!

 *No, no voy a entrar en el tema de "cachetes en el culete". Ese tema ya lo comenté en Instagram hace tiempo y no lo voy a volver a abordar. Lo resumo rápido: Estoy totalmente en contra de utilizar el daño físico. La violencia engendra violencia. Esa no es la manera correcta de educar.

Algo bueno que me encanta de ella es que, al momento de pegar, o morder, es consciente de lo que ha hecho. Y enseguida da un beso y pide perdón. Obviamente lo que debe hacer es dejar de hacerlo, y es lo que intento explicarle, que no se pega, no se muerde, que hay que hacer caso... ¡Qué difícil es! ¿Hay cursos para esto?

En fin, que estoy deseando que acabe esta "fase" y, ya puestos, todas las fases en general. Cuando se pone así, es que me pierdo. Es tan chiquitina que a veces la miro y pienso que el libro de instrucciones me lo debí dejar en algún parque. De todas maneras, de verdad pienso que he tenido mucha suerte, sobretodo en que haya salido tan cariñosa como yo, porque si no, a saber a quien estaría yo comiéndome y abrazando a todas horas...

¿"Los terribles dos" lo llaman? ¿Qué opináis?



martes, 14 de mayo de 2019

Lactancia Materna, ¿hasta cuando?

 Es la eterna pregunta y el eterno agobio (de pregunta). Voy a centrarme única y exclusivamente en mi caso y en mi experiencia, todo comentario y/o aportación en los comentarios serán bienvenidos pero recordad eso, que esto es MI experiencia. Allá vamos.

Como ya comenté, mis inicios con la Lactancia Materna (LM) fueron complicados y bastante duros. BabyE no se enganchó a mi pecho hasta el quinto día y, hasta entonces, todo fue una pesadilla. lloré lo que no está escrito. Había idealizado mucho la LM, me visualizaba con mi niña al pecho, feliz, relajada... ¡JA! Me las tuve que ingeniar, ya que a los dos días de dar a luz, la subida de leche fue bestial, pechos duros, como piedras, la niña había perdido mucho peso... La pediatra, al darme el alta, rápidamente me dijo que tenía que seguir poniéndomela al pecho, insistiendo, pero que tenía que ayudar con bibi... Lloré a chorro. Pero no por tener que darle biberón, sino porque sentía que estaba fallando, notaba toda esa leche dentro de mi y veía que no podía, que impotencia, que sensación más horrible de fracaso sentía... Quería poder darle pecho más que nada en el mundo en esos momentos. En fin, el sacaleches me ayudó a que ni una sola gota de mi leche se desaprovechara (ni siquiera el calostro) y todo, todo, se lo di como pude a mi pequeña, hasta que un día, después de lloros, dolor (físico y emocional) y mucha desesperación (las hormonas tampoco ayudaron mucho) de repente comenzó a mamar.

Hasta hoy. 32 meses después.

Y es que seguimos teta arriba y teta abajo. 

Es increíble, tal y como comenzó todo, lo bien que ha ido después. Jamás una mastitis, nunca nada malo. Pasó una pequeña crisis cuando tenía 7 meses, pero creo que tuvo que ver con los dientes (le salieron la misma semana los 4 de arriba), en la que estuvo unos 3-4 días que apenas mamaba, pero quitando eso, perfecto todo. 

Hoy por hoy, como he comentado, seguimos con la LM. Sobretodo para dormir la siesta y siempre, siempre por la noche. Alguna vez si está malita o más sensible de lo normal, también me pide, pero cada vez menos, pero vamos, que ahí seguimos. Y sí, estoy en ese punto en el cual casi todo el mundo me suelta sin ningún tipo de filtro lo de: 

- "¿Pero todavía le das pecho?" (con mirada inquisidora incluida)
- Mmm, sí, ¿y?

- "¿Hasta cuando?"
- ¿Hasta que nos de la gana a mi hija y a mi, ¿por?

- "¡Uy, yo ni loca!"
- Jo, pues que bien, ¿no?. Y aplaudo.

- Pero necesitas descansar, a buenas horas iba a yo a seguir... ¡Luego te quejas de que duermes poco!
- Tomaré nota: "Mirar antes por mi que por mis hijos" Ahá... Pfff....

Ay no, no, no, no, no... ¡eso no lo puedes ni debes consentir!
- ¿Y a quien debo consentir, a ti y a tus "metomentodos"?, ¿a tus órdenes?, ¿a tu falta de tacto?

¡Terminarán haciéndose los amos! 
- .Mira... yo, ya. ¡Cuidado que nos invaden!

Y llegados a este punto, suspiro muy fuerte y, dependiendo de como tenga el día, mi cara se transforma y, o bien me doy media vuelta con una excusa absurda, o se la suelto con la cara más falsa que puede un ser humano aguantar y unos dientes-dientes que ni la Panto.

Si una cosa me ha enseñado bien clarita la maternidad, es a no meterme en la vida de los demás, a no cuestionarla. Claro que unas cosas me pueden alucinar y chirriar más que otras, pero cada caso, cada experiencia, es única y personal. Lo que a ti te funciona de maravilla, para otra persona puede ocurrir que sea el peor remedio y le funcione totalmente lo contrario. Así con todo. Si algo no se conoce, callémonos la boca, ¿no? Como norma general de vida creo que debería ser así.

Pues sí, mi hija tiene 32 meses y duerme en mi cama, a mi lado desde la misma noche que nació. Jamás ha usado una cuna, mini cuna ni similares. Sigue durmiendo la siesta y por las noches con la teti de su mamá y si durante el día la necesita por algún motivo, aunque cada vez es menos, tampoco se la niego, sobretodo cuando está malita o más sensible de lo habitual. La teta, sobretodo, es mamá.

Mantengo todo esto porque no me imagino haciéndolo de otra manera. Claro que estoy cansada, duermo poco, tengo la espalda hecha una S, hace dos años y medio que no duermo una noche del tirón y soy un osito panda, pero como he dicho, cada familia hace lo que le funciona y hace feliz y, para nosotras, esta es nuestra fórmula. ¿Hasta cuando? Es sencillo, somos un pack de dos, y será cosa de dos. Aquí no hay fecha de caducidad.

Este es uno de los eternos temas. Sería maravilloso que siempre pudiéramos contar nuestras experiencias, porque seguro que siempre vamos a encontrar a alguien con una historia similar a la nuestra. Ninguna familia, situación, caso, experiencia es igual a otra. Me encantaría leer que os ha funcionado a vosotras, seguro que ayudamos a muchas mamás.





viernes, 19 de abril de 2019

¡He vuelto!

¿Cómo retomar un blog? Cuantas veces lo he pensado, madre mía. Y no ha sido hasta hoy, el día en el cual menos vueltas le he dado, cuando he decidido volver a sentarme delante del ordenador y ponerme frente a este rinconcito que tanto me ha dado, bueno y malo, pero tanto.

Hace 31 meses que fui mamá. ¡31 meses!, parece mentira. Pero tengo una muñeca maravillosa que todos los días me recuerda la maravillosa realidad que es y lo realmente que valió la pena todo.

Ya iré contando cositas, resumiendo otras, hablando de todo un poco y encauzando el sentido de esta nueva aventura, porque mi intención es regresar para quedarme. Ha sido una gran sorpresa descubrir cuanta gente bonita me lo ha pedido, a luchadoras increíbles que lo han seguido descubriendo y me han ido escribiendo y pidiendo consejo o simplemente una palabra de aliento. A todas vosotras: aquí me tenéis. Nunca dejaré de estarlo. 

Este camino ha sido largo, muchas veces durito, enormemente recompensado y hay tanto que contar que volver a este blog me resulta la mejor de las ideas ¡y terapias! Ojalá me dure el entusiasmo, que me conozco. Ya sabéis que nunca me he ido de Twitter, Instagram... pero aquí he de volver, aquí comenzó todo. Os lo debo y me lo debo.

¡Os espero!


martes, 19 de septiembre de 2017

Hace un año que soy mamá

Parece mentira pero sí, ha pasado un año, el mejor año de toda mi vida.

Hace tan solo unos pocos días celebré el primer cumpleaños de Baby E, fue un día precioso, inolvidable, muy, muy especial. Y es que hay ocasiones, en la cuales, todavía la miro y no me creo que sea verdad, que sea mía, que el mayor sueño de toda mi vida se hiciera realidad de la más maravillosa de las maneras, porque ella lo es, maravillosa y perfecta. 

Las palabras que le dediqué el día 13, su cumpleaños, creo que definen perfectamente lo que siento. Fueron estas:

"Hoy hace un año que llegaste a mi vida. Un año que me diste la vida tú a mi y no sólo al revés. Tenerte fue la mejor decisión que tomé jamás, porque siempre te esperé, siempre fuiste parte de mi.
Supe que venías hace años, sólo tenía que encontrarte, luchar por ti, soñarte, imaginarte... tantas veces pronuncié tu nombre sin saber que eras real que todavía te miro y creo seguir soñando.
Gracias mi vida por elegirme, por permitirme ser tu mamá. Has llenado mi vida en todos los sentidos, me has enseñado lo que significa amar como jamás imaginé poder hacerlo. 
Ahora todo tiene sentido, porque yo llegué a este mundo para tenerte, para quererte, para verte crecer y hacer de ti lo mejor de mi.


Feliz primer cumpleaños mi vida, te quiero más que a nada en este mundo."

No me creo me haya pasado ya un año, literalmente ha volado. Nunca había sentido que los meses pasaran tan rápido. Los primeros meses fueron duritos, pero como todo lo que sucede, altamente recompensado. Me costó (tardó 5 días en engancharse y lloré muchísimo por ello...) pero conseguí darle pecho, a día de hoy llevamos ya un año de Lactancia Materna (LM) y pude estar los primeros 6 meses con Lactancia Materna Exclusiva (LME), lo que más deseaba. No tengo ninguna intención, por ahora, de dejar de darle pecho, me encanta hacerlo, y aunque llevo un año sin dormir, me gratifica demasiado y a ella ni os cuento.

Me incorporé al trabajo cuando mi niña tenía 6 meses. Tuve que solicitar el permiso maternal, más la acumulación de las horas de lactancia y un par de meses de vacaciones que me debían para poder hacerlo, manda narices. Es triste que con tan poco tiempo encima me tuviera que sentir afortunada por haber podido estar 6 meses con ella y con LME. A mi me costó mucho separarme y volver a trabajar, ella lo ha llevado mejor. Aún con esas, me vi en la obligación de pedir una reducción de jornada. Estando yo sola, y con mis turnos (soy sanitaria y tengo turno rodado, mañana, tardes y noches) era muy complicado. Me cuesta, porque una reducción de jornada implica una reducción salarial, pero no tengo otra.

Cada día estoy más feliz de haber dado este maravilloso paso. Ser MSPE (Madre Soltera/sola Por Elección) tiene su parte dura, pero es lo mejor que he hecho en la vida. Recuerdo los primeros días de vida de Baby E, el agotamiento y el sueño me hacían a veces llorar, pensaba en si me había equivocado, si iba a poder ser una buena mamá para ella... ¡malditas hormonas!, me hicieron polvo. Lloraba y me reía al mismo tiempo, porque sabía que todo ese cóctel de sentimientos que llevaba dentro eran fruto de ello. Ahora lo recuerdo con ternura, pero lloré lo más grande. Sus primeros meses eran de brazo continuo, ¡y de pie!, tenía la espalda destrozadita y un cansancio como nunca en mi vida. A veces me sentía mal quejándome, era como "a ver, tanto tiempo luchando, por fin lo he conseguido, y ¿ahora me quejo?" Pues sí, ¿por qué está mal visto hablar de una maternidad real?, que nos sintamos agotadas y lo expresemos no es sinónimo de no ser felices, ¡al contrario! Soy feliz como jamás en mi vida pensé que podría llegar a serlo, pero hay momentos difíciles. Yo me pongo de los nervios cuando veo esas fotos de mamás que parecen top models y que quieren reflejar que todo es paz, calma y serenidad, ¡ja!. La maternidad es maravillosa, pero tiene momentos durillos. No se es peor persona ni menos madre por admitirlo. Y repito: ser mamá es lo mejor que he hecho en mi vida y sé que es imposible ser más feliz de lo que lo soy ahora mismo.

Estoy total y absolutamente enamorada de mi hija. Es preciosa, pero bonita de verdad. Es simpática, graciosa, cariñosa, expresiva y perfecta. Dormir con ella es lo mejor del mundo, porque mi niña ni ha estrenado su cuna, dormimos juntas desde el día que nació y no hay cosa que más me guste que sentirla, olerla, escucharla y acariciarla mientras duerme. Somos un equipo, el mejor de todos.

Mientras seguía con mi lucha, leí muchas veces que cuando consigues ser mamá todo se olvida. No es cierto. Yo no olvido ni una sola de mis lágrimas, de ese dolor inexplicable, de esa impotencia, de esa rabia, de ese miedo descomunal a no conseguirlo... Es imposible olvidar. Simplemente ahora pienso que todo ocurrió por algo, que era ella la que tenía que llegar y en ese momento. No se olvida, pero resulta siendo altamente recompensado.  Tampoco olvido a mis compañeras de lucha, muchas también lo han conseguido pero otras siguen en el camino, y cada día las leo, escucho y deseo de todo corazón que lleguen a su meta. 

Dejé de escribir por aquí porque no me daba la vida para ello, pero nunca dejé las redes sociales. He seguido y sigo estando tanto por Twitter como por Instagram, cerca de muchas de vosotras y ahí seguiré estando. Tengo muchísimo cariño a todas vosotras, las que seguistéis paso a paso este largo camino y a las que habéis ido descubriendo mi historia después. Os llevo en el corazón.

Y a ti, hija mía, Feliz Cumpleaños de nuevo. Gracias por haberme convertido en la mamá más feliz del mundo. Te quiero más que a nada en este mundo, mi vida.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Lo conseguí, SOY MAMÁ

Hace 17 días mi vida cambió, totalmente, sin retorno. Me convertí en la mujer más feliz del planeta. Hace 17 días que soy mamá. 

Me resulta totalmente imposible relatar todo lo que siento, lo que sentí cuando la tuve en brazos por primera vez... Fue magia. Indescriptible.

El 13 de septiembre llegó, un martes y 13 maravilloso. Esa noche apenas dormí, me levanté un poco antes de las 06h, repasé por decimo octava vez bolsas y demases y salimos, mi madre y yo, hacia el hospital. Cuanta emoción salir de casa "sola" por última vez, cuantos sentimientos y emociones... Me iba a conocer al amor de mi vida. 

Ingresé a las 07h, me dieron habitación y al entrar en ella lo primero que vi fue una cunita vacía, alucinaba pensando que, en unas horas, la ocuparía mi hija. ¡Mi hija!, increíble. Guardé cosas en el armario, me puse el camisón y esperamos un poco. A las 08h me bajaron a dilatación, me pusieron monitores y un gotero. La matrona vino enseguida y sólo verla y escucharla ya me relajó. Que maravilla de mujer me tocó, que fácil me lo hizo todo. 

A las 09h comenzó la fiesta, cuando me pusieron el gotero de oxitocina. Yo ya iba, como comenté en el post anterior, dilatada de 3cm, pues antes de media hora ya estaba de 4cm. La matrona no dejaba de decirme que el anestesista estaba ahí, por si quería ponerme ya la epidural, pero decidí esperar un poco. En el siguiente tacto me iba a romper la bolsa y me dijo que me la pondría antes, que no había necesidad de pasarlo mal, pero esperé. Ya comenzaban las contracciones, por ahora era soportables y me gustaba sentirlas, llamadme loca. Quería saber lo que era. Cuando llegó la hora del siguiente tacto, yo seguía sin epidural. La matrona me preguntó si lo hacía ya o llamaba antes al anestesista, le dije que adelante. Así es que me hizo un nuevo tacto (ya eran bastante molestos) y me rompió la bolsa sin epidural y, aunque molestó, lo aguanté bien y me encantó sentirlo. Por cierto, ¡ya estaba de 6cm! Mientras tanto, mi madre y yo nos mirábamos y no nos creíamos que en breve, íba a tener un bebé. Nos reíamos por lo alucinante que era todo.

A partir del momento de romper la bolsa, la cosa se aceleró. Las contracciones eras más frecuentes y más fuertes. Aguanté unas pocas y, enseguida, le dije a la matrona que ya sí, que avisara al anestesista. Vino enseguida. Me pinchó dos veces porque la primera no me cogió bien y, parando en dos ocasiones por dos contracciones que tuve, en nada la tenía puesta, con cero molestias. A partir de ahí, todo fue mejor si cabe. Lo maravilloso de la epidural es que sientes todo, pero sin dolor. Notaba las contracciones, pero sin dolor y con mucha emoción. Al poco, la matrona volvió a hacerme el que sería el último tacto. Comenzó y dijo: " ¡ya estás de 8cm!, ¿qué digo 8?, ¡estás de 9cm!" Se me pusieron los pelos de punta, ¿ya?, ¿tan rápido? Eran las 12h y poco, una pasada.  

Allí mismo, me miró, me hizo girar un poco y me pidió que pujara, para ir bajando la cabecita de mi niña. Así lo hice, dos o tres veces y, tras eso, se llevaron a mi madre a preparar y vinieron a por mi. Nos íbamos al paritorio. 

Al ver a mi madre vestida de verde y entrar ahí, mi cabeza iba subiendo a esa nube que tanto me ha ido envolviendo. ¡Pero que voy a tener de verdad un bebé! ¿De verdad no es un sueño? Que pasada de sensaciones y sentimientos... Me pasaron de la cama al potro, vi a mi ginecóloga (que antes ya había pasado a saludarme) y comenzó. Pujar me costaba mucho, porque me dejaba hecha polvo, pero lo hice, con todas mis fuerzas. En un momento dado, la gine me preguntó si quería tocarla... ¿¿QUÉ?? Me cogió la mano y la llevó ahí... Toqué su cabecita perfectamente mientras seguía dentro de mi. Alucinante. ¡De verdad había un bebé ahí! ¡Mi bebé! Seguía sin poder creérmelo. 

Cuando menos lo esperé, en uno de esos pujos, sentí como salía y la vi. Vi una cabecita preciosa que salía de dentro de mi. Mi gine me preguntó si la quería sacar y de nuevo, ¿¿QUÉ??, y alargué mis brazos, cogí a esa maravilla y la terminé de sacar. Saqué a mi niña. Noté su cuerpo calentito y lo llevé hacia mi, poniéndola en mi pecho. No tengo palabras para describir lo que sentí. No las hay. Lloré, lloré y saqué todo lo que llevaba dentro con cada una de esas lágrimas, pero jamas en vida he llorado de felicidad como lo hice en ese momento.

Era mamá.

Ver la cara de mi hija, abrazarla, olerla, sentirla como nunca en mi vida he sentido antes.... No se puede explicar. No es posible. En mi vida me he sentido más feliz. Nunca vi nada más bonito.

Mi niña nació a las 13:03h, fue el parto más bonito y rápido que jamás pude soñar y ella... Ni en sueños pude imaginar que fuera más bonita. Mi vida comenzó en ese momento. Pude hacer piel con piel con ella casi 4 horas, y porque ya me sabía mal tenerla desnudita y dije de vestirla, pero la tuve pegadita a mi desde que nació. Que paz, que calma... Ya estaba aquí, mi vida, mi sueño, el motivo de tanta lucha estaba durmiendo feliz y tranquilamente sobre mi pecho.

Sucedió ese mismo día algo que creo que debía suceder. Me quedé a solas con ella y, mirándola, recordé. Es imposible no recordar. Recordé todo el camino vivido, tanta lucha, tantos sueños, tantas lágrimas... Y ahí estaba mi recompensa, el motivo por el cual todo ha valido la pena. Volvería a comenzar una y mil veces si fuera necesario. Ella lo merece, ella lo compensa todo. Y lloré, de felicidad por fin.

Han pasado dos semanas, las más felices de mi vida. Mi niña es una perfección, bonita, adorable, buena y dulce. Es la mayor recompensa. Ahora sé que yo estoy en este mundo porque ella debía aparecer. Es mi hija y yo su mamá. Y aunque todavía me cuesta creelo, mi pecho se llena cada vez que lo digo.

Nunca, nunca, dejéis de luchar. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Semanas 38 y 39. Llegó el momento.

Esto se acaba, ahora sí que sí. Estoy a horas de conocer al gran amor de mi vida y no me lo puedo creer. 

Os cuento.

Semana 38

Tuve de nuevo revisión, más monitores, tacto, eco... Me dijo la gine que seguía más o menos igual, que tuviera paciencia. Ella perfecta, que es lo importante, pero yo ya... Es increíble lo que ha cambiado mi cuerpo en todos los sentidos estas dos últimas semanas. 

Comenzó la mayor de las odiseas para dormir. Llevo durmiendo mal todo el embarazo, comencé con insomnio en el mes que estuve de tratamiento, creía que pasaría, pero no fue así. Ahora ya se junta todo, incomodidad, pesadez, desvelos... Y me siguen diciendo lo de "aprovecha para dormir ahora, que luego..." ¡JA! Eso quisiera yo. 

Paseos al baño, incalculables. Durante estos meses me llamaba la atención que no iba tanto al baño como yo pensaba que iría pero estas últimas semanas, el cambio ha sido muy bestia. Cada cinco minutos, sobretodo si me pongo de pie, noto que me meo, pero mucho, y luego voy al baño y a lo mejor son dos gotas, pero que presión. Y claro, cada vez hay más pesadez y menos movilidad, con lo cual el levantarse cada dos por tres es un completo incordio.

El calor ha sido uno de mis mayores enemigos, y lo sigue siendo. Dio la maldita casualidad de que justo esta semana tuvimos una de las peores olas de calor que recuerdo, que horror. Decidí que no iba a salir, y no salí. Era el infierno, que mal lo pasé. Calor horroroso me pusiera donde me pusiera, con aire, sin aire, pegada a un ventilador sudaba igual. Y me trajo a una de mis enemigas, la migraña. En serio, que mal. Menos mal que, aunque seguimos con calor, esa locura ha remitido un poco. 

Empecé a salir menos por las mañanas, junto con el calor y yo que sé, comenzaron a hacerne sentir regular, y no me he forzado. He ido ejercitando en la pelota de pilates y vamos, que aunque en casa, me he movido un poco, pero lo justo.

Semana 39

Llego aquí porque la sintomatología ya es repartida. Y porque va a ser la última semana de mi embarazo...

Fui a la revisión el día 7. En monitores todo bien, la eco genial, sigue encajada y perfecta. Cuando me hizo el tacto... Dilatada 3cm, ¡un centímetro más! Me dijo que el cuello seguía un poquito largo, pero perfecto todo. Cuando me vestí y volví con ella, la encontré escribiendo una hoja como con un resumen de mi embarazo e instrucciones. Me dijo que me iban a inducir el parto, "ayudar" fue su palabra. Dijo que si no estuviera dilatando lo dejaríamos y a esperar, pero que estando ya de 3cm, y teniendo la niña un muy buen peso y tal, que mejor esto. Le dije que encantada de la vida... Estoy incomodísima ya.

Y es que esta semana he tenido el cambio más brusco de todos. Me cuesta estar en cualquier postura, me cuesta mucho respirar bien por la presión que tengo ahí, me cuesta andar, comer, moverme... ¿Como tanto cambio de golpe? El embarazo es una etapa maravillosa, pero sí, el tramo final es durito. Ya sabéis que no me gusta idealizar las cosas ni decir que todo es maravilloso porque se considere que es lo que debo decir. Mi embarazo ha sido lo más bonito que he vivido hasta ahora, pero sí, es dificilillo. 

Así es que estoy a horas de conocer a mi niña. Mañana día 13 (martes y 13, ¡me encanta!) me inducen el parto.

He pasado estos últimos días como despidiéndome de cosas. Que si el último fin de semana "sola", la última foto (durante todo este tiempo, cada domingo me he ido haciendo una foto de la barriga para ver su progresión), la última salida con mi madre las dos solas... Cosas así, algunas muy tontas, pero que las piensas.

Hoy desperté rarísima. Una mezcla de sentimientos, sensaciones, pensamientos... He terminado llorando. Mañana a estas horas puedo tener en brazos ya a lo más importante de mi vida y ha costado tanto, taaaanto... Se me mezclan tantas cosas que no las puedo ni explicar. Comencé este blog con el deseo de ser mamá, en unas horas tendré a mi hija en brazos. Me estremezco. Ha sido tan largo el camino... Ahora sólo deseo que todo vaya bien, que esté bien. Pido aprender a ser una buena madre, la que ella merece y necesita. Mi vida va a dar un giro de 180 grados y estoy deseando empezar esta nueva vida a su lado.

Hija mía, te quiero desde antes de que llegaras. Te dibujé en mi mente tantas veces... Te busqué, luché por ti, lloré por verte lejos... Pero ya vienes, estás aquí conmigo y te prometo que mi mayor meta en la vida será que te sientas orgullosa de tu mamá, hacerte lo más feliz posible. Ten paciencia conmigo... no voy a tener mucha ayuda y tendré que ir aprendiendo. Pero te prometo que nadie, nadie en esta vida te va a poder querer como yo te quiero ya. Porque siempre fuiste mi sueño y por fin llegaste para hacerlo realidad. Te quiero mi vida. Para siempre.

Ha sido maravilloso estar embarazada. Ahora comienza el
Mejor viaje, mi mayor aventura:

Voy a ser mamá. 


miércoles, 31 de agosto de 2016

Mi embarazo: Semana 37 ¡Por fin!

Y así, casi sin darme cuenta, llegué a la semana 37, la que indica que el embarazo está a término y mi niña lista y perfecta para nacer cuando quiera. Parece que fue ayer cuando vi esa línea rosa en el test de embarazo...

La revisión de esta semana fue el 24 de agosto y resultó ser una gran sorpresa. Primero fui a monitores, estuve una media hora conectada y todo normal y bien, no se registró ninguna contracción y el ritmo cardíaco de Baby E fue perfecto. Al terminar, mi gine me hizo una eco y un tacto vaginal para comprobar ya como va mi cuello uterino. Y sorpresa. ¡Estaba dilatada de 2 cm! Hasta ella se sorprendió. Me dijo que voy perfecta, que el cuello además está muy blandito y que eso es buenísimo. Yo seguía alucinando. Me dijo que es bueno porque ya me voy preparando y que, además, si por algún motivo tuvieran que provocarme el parto, pues siempre es mejor no ir verde cual lechuga... Por cierto, mi niña pesa ¡3100kg!, soy consciente de que estos pesos siempre son aproximados, pero ¡madreee míaaa! Está ya encajada, tanto que ni la carita le pudimos ver ya. Que cosita me dio... Que bonita es.

Llegué a casa muy feliz, mi cabeza ya va haciendo "real" que va a nacer muy pronto lo más bonito de mi vida (porque yo sigo en mi nube particular...). Por la noche, manché algo que me pareció que podía ser el tapón mucoso, me ocurrió dos veces, pero entre que no fue mucho y que pensé que podía ser también porque me estuvieron toqueteando, pues yo que sé. 

Por mi parte, intento no obsesionarme y estar tranquila. Revisé por decimocuarta vez nuestras respectivas bolsas para el hospital, comprobé que todo esta listo y eso ayuda.

Esta semana tuve un "pequeño" percance. Y digo pequeño porque no afectó a la peque, ya que a mi me dejó K.O. Una madrugada me despertó un dolor horrible en la boca del estómago, iba cada vez a más. Me levanté al baño y ahí comenzó todo, Empecé a vomitar y vomitar, pero a lo bestia, sin parar. Me temblaba todo el cuerpo, el dolor y las nauseas eran horribles y, lo peor de todo, es que no remitía. Estuve así hasta bien entrada la mañana. Quería acercarme al hospital, pero no tenía fuerzas ni para llegar a la puerta. Al final llamé al médico de urgencias, vinieron y me pincharon un Primperan. Se supone que con eso remitiría. Pues no. Eran ya las 17h y yo seguía igual, aunque físicamente peor ya que eran muchas horas las que llevaba así. Imaginad... Más de 12 horas sin parar de vomitar, y con el tripón. Que horriblemente mal estaba. Aproveché que vino mi hermano y, aunque el hospital estaba cerca, le pedí que me llevara a urgencias, no podía más. Me llevaron directa a urgencias de ginecología y miraron primero que mi niña estuviera bien haciéndome una eco, estaba perfecta. Me tuvieron una hora en monitores, me hicieron una analítica y al final, me dejaron ingresada, parecía vírico.

Estuve ingresada 24 horas, hasta el día siguiente, con goteros para hidratarme y otros de Primperan y Ranitidina. Poco a poco me fui sintiendo mejor, la niña no dejó de moverse, sin parar, y eso me calmó mucho. Diagnóstico: Gastroenteritis aguda. Que oportuna soy...

Antes de darme el alta, me llevaron otra vez a monitores. Me gustó mucho que se preocuparan tanto por el estado de mi niña. Estuve 24h sin tomar líquido y 48h sin tomar sólido. Se pasa mal cuando ocurre esto, pero tan embarazadísima... no os lo puedo ni explicar.

Quitando este sustazo y mala experiencia, el resto de la semana ha pasado como viene siendo normal últimamente. Cada día más y más pesada, ella muy activa y yo deseando ya que llegue... Sí, las últimas semanas son tan duras como dicen.

Entramos en la semana 38. Ven pronto pequeña.