martes, 19 de septiembre de 2017

Hace un año que soy mamá

Parece mentira pero sí, ha pasado un año, el mejor año de toda mi vida.

Hace tan solo unos pocos días celebré el primer cumpleaños de Baby E, fue un día precioso, inolvidable, muy, muy especial. Y es que hay ocasiones, en la cuales, todavía la miro y no me creo que sea verdad, que sea mía, que el mayor sueño de toda mi vida se hiciera realidad de la más maravillosa de las maneras, porque ella lo es, maravillosa y perfecta. 

Las palabras que le dediqué el día 13, su cumpleaños, creo que definen perfectamente lo que siento. Fueron estas:

"Hoy hace un año que llegaste a mi vida. Un año que me diste la vida tú a mi y no sólo al revés. Tenerte fue la mejor decisión que tomé jamás, porque siempre te esperé, siempre fuiste parte de mi.
Supe que venías hace años, sólo tenía que encontrarte, luchar por ti, soñarte, imaginarte... tantas veces pronuncié tu nombre sin saber que eras real que todavía te miro y creo seguir soñando.
Gracias mi vida por elegirme, por permitirme ser tu mamá. Has llenado mi vida en todos los sentidos, me has enseñado lo que significa amar como jamás imaginé poder hacerlo. 
Ahora todo tiene sentido, porque yo llegué a este mundo para tenerte, para quererte, para verte crecer y hacer de ti lo mejor de mi.


Feliz primer cumpleaños mi vida, te quiero más que a nada en este mundo."

No me creo me haya pasado ya un año, literalmente ha volado. Nunca había sentido que los meses pasaran tan rápido. Los primeros meses fueron duritos, pero como todo lo que sucede, altamente recompensado. Me costó (tardó 5 días en engancharse y lloré muchísimo por ello...) pero conseguí darle pecho, a día de hoy llevamos ya un año de Lactancia Materna (LM) y pude estar los primeros 6 meses con Lactancia Materna Exclusiva (LME), lo que más deseaba. No tengo ninguna intención, por ahora, de dejar de darle pecho, me encanta hacerlo, y aunque llevo un año sin dormir, me gratifica demasiado y a ella ni os cuento.

Me incorporé al trabajo cuando mi niña tenía 6 meses. Tuve que solicitar el permiso maternal, más la acumulación de las horas de lactancia y un par de meses de vacaciones que me debían para poder hacerlo, manda narices. Es triste que con tan poco tiempo encima me tuviera que sentir afortunada por haber podido estar 6 meses con ella y con LME. A mi me costó mucho separarme y volver a trabajar, ella lo ha llevado mejor. Aún con esas, me vi en la obligación de pedir una reducción de jornada. Estando yo sola, y con mis turnos (soy sanitaria y tengo turno rodado, mañana, tardes y noches) era muy complicado. Me cuesta, porque una reducción de jornada implica una reducción salarial, pero no tengo otra.

Cada día estoy más feliz de haber dado este maravilloso paso. Ser MSPE (Madre Soltera/sola Por Elección) tiene su parte dura, pero es lo mejor que he hecho en la vida. Recuerdo los primeros días de vida de Baby E, el agotamiento y el sueño me hacían a veces llorar, pensaba en si me había equivocado, si iba a poder ser una buena mamá para ella... ¡malditas hormonas!, me hicieron polvo. Lloraba y me reía al mismo tiempo, porque sabía que todo ese cóctel de sentimientos que llevaba dentro eran fruto de ello. Ahora lo recuerdo con ternura, pero lloré lo más grande. Sus primeros meses eran de brazo continuo, ¡y de pie!, tenía la espalda destrozadita y un cansancio como nunca en mi vida. A veces me sentía mal quejándome, era como "a ver, tanto tiempo luchando, por fin lo he conseguido, y ¿ahora me quejo?" Pues sí, ¿por qué está mal visto hablar de una maternidad real?, que nos sintamos agotadas y lo expresemos no es sinónimo de no ser felices, ¡al contrario! Soy feliz como jamás en mi vida pensé que podría llegar a serlo, pero hay momentos difíciles. Yo me pongo de los nervios cuando veo esas fotos de mamás que parecen top models y que quieren reflejar que todo es paz, calma y serenidad, ¡ja!. La maternidad es maravillosa, pero tiene momentos durillos. No se es peor persona ni menos madre por admitirlo. Y repito: ser mamá es lo mejor que he hecho en mi vida y sé que es imposible ser más feliz de lo que lo soy ahora mismo.

Estoy total y absolutamente enamorada de mi hija. Es preciosa, pero bonita de verdad. Es simpática, graciosa, cariñosa, expresiva y perfecta. Dormir con ella es lo mejor del mundo, porque mi niña ni ha estrenado su cuna, dormimos juntas desde el día que nació y no hay cosa que más me guste que sentirla, olerla, escucharla y acariciarla mientras duerme. Somos un equipo, el mejor de todos.

Mientras seguía con mi lucha, leí muchas veces que cuando consigues ser mamá todo se olvida. No es cierto. Yo no olvido ni una sola de mis lágrimas, de ese dolor inexplicable, de esa impotencia, de esa rabia, de ese miedo descomunal a no conseguirlo... Es imposible olvidar. Simplemente ahora pienso que todo ocurrió por algo, que era ella la que tenía que llegar y en ese momento. No se olvida, pero resulta siendo altamente recompensado.  Tampoco olvido a mis compañeras de lucha, muchas también lo han conseguido pero otras siguen en el camino, y cada día las leo, escucho y deseo de todo corazón que lleguen a su meta. 

Dejé de escribir por aquí porque no me daba la vida para ello, pero nunca dejé las redes sociales. He seguido y sigo estando tanto por Twitter como por Instagram, cerca de muchas de vosotras y ahí seguiré estando. Tengo muchísimo cariño a todas vosotras, las que seguistéis paso a paso este largo camino y a las que habéis ido descubriendo mi historia después. Os llevo en el corazón.

Y a ti, hija mía, Feliz Cumpleaños de nuevo. Gracias por haberme convertido en la mamá más feliz del mundo. Te quiero más que a nada en este mundo, mi vida.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Lo conseguí, SOY MAMÁ

Hace 17 días mi vida cambió, totalmente, sin retorno. Me convertí en la mujer más feliz del planeta. Hace 17 días que soy mamá. 

Me resulta totalmente imposible relatar todo lo que siento, lo que sentí cuando la tuve en brazos por primera vez... Fue magia. Indescriptible.

El 13 de septiembre llegó, un martes y 13 maravilloso. Esa noche apenas dormí, me levanté un poco antes de las 06h, repasé por decimo octava vez bolsas y demases y salimos, mi madre y yo, hacia el hospital. Cuanta emoción salir de casa "sola" por última vez, cuantos sentimientos y emociones... Me iba a conocer al amor de mi vida. 

Ingresé a las 07h, me dieron habitación y al entrar en ella lo primero que vi fue una cunita vacía, alucinaba pensando que, en unas horas, la ocuparía mi hija. ¡Mi hija!, increíble. Guardé cosas en el armario, me puse el camisón y esperamos un poco. A las 08h me bajaron a dilatación, me pusieron monitores y un gotero. La matrona vino enseguida y sólo verla y escucharla ya me relajó. Que maravilla de mujer me tocó, que fácil me lo hizo todo. 

A las 09h comenzó la fiesta, cuando me pusieron el gotero de oxitocina. Yo ya iba, como comenté en el post anterior, dilatada de 3cm, pues antes de media hora ya estaba de 4cm. La matrona no dejaba de decirme que el anestesista estaba ahí, por si quería ponerme ya la epidural, pero decidí esperar un poco. En el siguiente tacto me iba a romper la bolsa y me dijo que me la pondría antes, que no había necesidad de pasarlo mal, pero esperé. Ya comenzaban las contracciones, por ahora era soportables y me gustaba sentirlas, llamadme loca. Quería saber lo que era. Cuando llegó la hora del siguiente tacto, yo seguía sin epidural. La matrona me preguntó si lo hacía ya o llamaba antes al anestesista, le dije que adelante. Así es que me hizo un nuevo tacto (ya eran bastante molestos) y me rompió la bolsa sin epidural y, aunque molestó, lo aguanté bien y me encantó sentirlo. Por cierto, ¡ya estaba de 6cm! Mientras tanto, mi madre y yo nos mirábamos y no nos creíamos que en breve, íba a tener un bebé. Nos reíamos por lo alucinante que era todo.

A partir del momento de romper la bolsa, la cosa se aceleró. Las contracciones eras más frecuentes y más fuertes. Aguanté unas pocas y, enseguida, le dije a la matrona que ya sí, que avisara al anestesista. Vino enseguida. Me pinchó dos veces porque la primera no me cogió bien y, parando en dos ocasiones por dos contracciones que tuve, en nada la tenía puesta, con cero molestias. A partir de ahí, todo fue mejor si cabe. Lo maravilloso de la epidural es que sientes todo, pero sin dolor. Notaba las contracciones, pero sin dolor y con mucha emoción. Al poco, la matrona volvió a hacerme el que sería el último tacto. Comenzó y dijo: " ¡ya estás de 8cm!, ¿qué digo 8?, ¡estás de 9cm!" Se me pusieron los pelos de punta, ¿ya?, ¿tan rápido? Eran las 12h y poco, una pasada.  

Allí mismo, me miró, me hizo girar un poco y me pidió que pujara, para ir bajando la cabecita de mi niña. Así lo hice, dos o tres veces y, tras eso, se llevaron a mi madre a preparar y vinieron a por mi. Nos íbamos al paritorio. 

Al ver a mi madre vestida de verde y entrar ahí, mi cabeza iba subiendo a esa nube que tanto me ha ido envolviendo. ¡Pero que voy a tener de verdad un bebé! ¿De verdad no es un sueño? Que pasada de sensaciones y sentimientos... Me pasaron de la cama al potro, vi a mi ginecóloga (que antes ya había pasado a saludarme) y comenzó. Pujar me costaba mucho, porque me dejaba hecha polvo, pero lo hice, con todas mis fuerzas. En un momento dado, la gine me preguntó si quería tocarla... ¿¿QUÉ?? Me cogió la mano y la llevó ahí... Toqué su cabecita perfectamente mientras seguía dentro de mi. Alucinante. ¡De verdad había un bebé ahí! ¡Mi bebé! Seguía sin poder creérmelo. 

Cuando menos lo esperé, en uno de esos pujos, sentí como salía y la vi. Vi una cabecita preciosa que salía de dentro de mi. Mi gine me preguntó si la quería sacar y de nuevo, ¿¿QUÉ??, y alargué mis brazos, cogí a esa maravilla y la terminé de sacar. Saqué a mi niña. Noté su cuerpo calentito y lo llevé hacia mi, poniéndola en mi pecho. No tengo palabras para describir lo que sentí. No las hay. Lloré, lloré y saqué todo lo que llevaba dentro con cada una de esas lágrimas, pero jamas en vida he llorado de felicidad como lo hice en ese momento.

Era mamá.

Ver la cara de mi hija, abrazarla, olerla, sentirla como nunca en mi vida he sentido antes.... No se puede explicar. No es posible. En mi vida me he sentido más feliz. Nunca vi nada más bonito.

Mi niña nació a las 13:03h, fue el parto más bonito y rápido que jamás pude soñar y ella... Ni en sueños pude imaginar que fuera más bonita. Mi vida comenzó en ese momento. Pude hacer piel con piel con ella casi 4 horas, y porque ya me sabía mal tenerla desnudita y dije de vestirla, pero la tuve pegadita a mi desde que nació. Que paz, que calma... Ya estaba aquí, mi vida, mi sueño, el motivo de tanta lucha estaba durmiendo feliz y tranquilamente sobre mi pecho.

Sucedió ese mismo día algo que creo que debía suceder. Me quedé a solas con ella y, mirándola, recordé. Es imposible no recordar. Recordé todo el camino vivido, tanta lucha, tantos sueños, tantas lágrimas... Y ahí estaba mi recompensa, el motivo por el cual todo ha valido la pena. Volvería a comenzar una y mil veces si fuera necesario. Ella lo merece, ella lo compensa todo. Y lloré, de felicidad por fin.

Han pasado dos semanas, las más felices de mi vida. Mi niña es una perfección, bonita, adorable, buena y dulce. Es la mayor recompensa. Ahora sé que yo estoy en este mundo porque ella debía aparecer. Es mi hija y yo su mamá. Y aunque todavía me cuesta creelo, mi pecho se llena cada vez que lo digo.

Nunca, nunca, dejéis de luchar. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Semanas 38 y 39. Llegó el momento.

Esto se acaba, ahora sí que sí. Estoy a horas de conocer al gran amor de mi vida y no me lo puedo creer. 

Os cuento.

Semana 38

Tuve de nuevo revisión, más monitores, tacto, eco... Me dijo la gine que seguía más o menos igual, que tuviera paciencia. Ella perfecta, que es lo importante, pero yo ya... Es increíble lo que ha cambiado mi cuerpo en todos los sentidos estas dos últimas semanas. 

Comenzó la mayor de las odiseas para dormir. Llevo durmiendo mal todo el embarazo, comencé con insomnio en el mes que estuve de tratamiento, creía que pasaría, pero no fue así. Ahora ya se junta todo, incomodidad, pesadez, desvelos... Y me siguen diciendo lo de "aprovecha para dormir ahora, que luego..." ¡JA! Eso quisiera yo. 

Paseos al baño, incalculables. Durante estos meses me llamaba la atención que no iba tanto al baño como yo pensaba que iría pero estas últimas semanas, el cambio ha sido muy bestia. Cada cinco minutos, sobretodo si me pongo de pie, noto que me meo, pero mucho, y luego voy al baño y a lo mejor son dos gotas, pero que presión. Y claro, cada vez hay más pesadez y menos movilidad, con lo cual el levantarse cada dos por tres es un completo incordio.

El calor ha sido uno de mis mayores enemigos, y lo sigue siendo. Dio la maldita casualidad de que justo esta semana tuvimos una de las peores olas de calor que recuerdo, que horror. Decidí que no iba a salir, y no salí. Era el infierno, que mal lo pasé. Calor horroroso me pusiera donde me pusiera, con aire, sin aire, pegada a un ventilador sudaba igual. Y me trajo a una de mis enemigas, la migraña. En serio, que mal. Menos mal que, aunque seguimos con calor, esa locura ha remitido un poco. 

Empecé a salir menos por las mañanas, junto con el calor y yo que sé, comenzaron a hacerne sentir regular, y no me he forzado. He ido ejercitando en la pelota de pilates y vamos, que aunque en casa, me he movido un poco, pero lo justo.

Semana 39

Llego aquí porque la sintomatología ya es repartida. Y porque va a ser la última semana de mi embarazo...

Fui a la revisión el día 7. En monitores todo bien, la eco genial, sigue encajada y perfecta. Cuando me hizo el tacto... Dilatada 3cm, ¡un centímetro más! Me dijo que el cuello seguía un poquito largo, pero perfecto todo. Cuando me vestí y volví con ella, la encontré escribiendo una hoja como con un resumen de mi embarazo e instrucciones. Me dijo que me iban a inducir el parto, "ayudar" fue su palabra. Dijo que si no estuviera dilatando lo dejaríamos y a esperar, pero que estando ya de 3cm, y teniendo la niña un muy buen peso y tal, que mejor esto. Le dije que encantada de la vida... Estoy incomodísima ya.

Y es que esta semana he tenido el cambio más brusco de todos. Me cuesta estar en cualquier postura, me cuesta mucho respirar bien por la presión que tengo ahí, me cuesta andar, comer, moverme... ¿Como tanto cambio de golpe? El embarazo es una etapa maravillosa, pero sí, el tramo final es durito. Ya sabéis que no me gusta idealizar las cosas ni decir que todo es maravilloso porque se considere que es lo que debo decir. Mi embarazo ha sido lo más bonito que he vivido hasta ahora, pero sí, es dificilillo. 

Así es que estoy a horas de conocer a mi niña. Mañana día 13 (martes y 13, ¡me encanta!) me inducen el parto.

He pasado estos últimos días como despidiéndome de cosas. Que si el último fin de semana "sola", la última foto (durante todo este tiempo, cada domingo me he ido haciendo una foto de la barriga para ver su progresión), la última salida con mi madre las dos solas... Cosas así, algunas muy tontas, pero que las piensas.

Hoy desperté rarísima. Una mezcla de sentimientos, sensaciones, pensamientos... He terminado llorando. Mañana a estas horas puedo tener en brazos ya a lo más importante de mi vida y ha costado tanto, taaaanto... Se me mezclan tantas cosas que no las puedo ni explicar. Comencé este blog con el deseo de ser mamá, en unas horas tendré a mi hija en brazos. Me estremezco. Ha sido tan largo el camino... Ahora sólo deseo que todo vaya bien, que esté bien. Pido aprender a ser una buena madre, la que ella merece y necesita. Mi vida va a dar un giro de 180 grados y estoy deseando empezar esta nueva vida a su lado.

Hija mía, te quiero desde antes de que llegaras. Te dibujé en mi mente tantas veces... Te busqué, luché por ti, lloré por verte lejos... Pero ya vienes, estás aquí conmigo y te prometo que mi mayor meta en la vida será que te sientas orgullosa de tu mamá, hacerte lo más feliz posible. Ten paciencia conmigo... no voy a tener mucha ayuda y tendré que ir aprendiendo. Pero te prometo que nadie, nadie en esta vida te va a poder querer como yo te quiero ya. Porque siempre fuiste mi sueño y por fin llegaste para hacerlo realidad. Te quiero mi vida. Para siempre.

Ha sido maravilloso estar embarazada. Ahora comienza el
Mejor viaje, mi mayor aventura:

Voy a ser mamá. 


miércoles, 31 de agosto de 2016

Mi embarazo: Semana 37 ¡Por fin!

Y así, casi sin darme cuenta, llegué a la semana 37, la que indica que el embarazo está a término y mi niña lista y perfecta para nacer cuando quiera. Parece que fue ayer cuando vi esa línea rosa en el test de embarazo...

La revisión de esta semana fue el 24 de agosto y resultó ser una gran sorpresa. Primero fui a monitores, estuve una media hora conectada y todo normal y bien, no se registró ninguna contracción y el ritmo cardíaco de Baby E fue perfecto. Al terminar, mi gine me hizo una eco y un tacto vaginal para comprobar ya como va mi cuello uterino. Y sorpresa. ¡Estaba dilatada de 2 cm! Hasta ella se sorprendió. Me dijo que voy perfecta, que el cuello además está muy blandito y que eso es buenísimo. Yo seguía alucinando. Me dijo que es bueno porque ya me voy preparando y que, además, si por algún motivo tuvieran que provocarme el parto, pues siempre es mejor no ir verde cual lechuga... Por cierto, mi niña pesa ¡3100kg!, soy consciente de que estos pesos siempre son aproximados, pero ¡madreee míaaa! Está ya encajada, tanto que ni la carita le pudimos ver ya. Que cosita me dio... Que bonita es.

Llegué a casa muy feliz, mi cabeza ya va haciendo "real" que va a nacer muy pronto lo más bonito de mi vida (porque yo sigo en mi nube particular...). Por la noche, manché algo que me pareció que podía ser el tapón mucoso, me ocurrió dos veces, pero entre que no fue mucho y que pensé que podía ser también porque me estuvieron toqueteando, pues yo que sé. 

Por mi parte, intento no obsesionarme y estar tranquila. Revisé por decimocuarta vez nuestras respectivas bolsas para el hospital, comprobé que todo esta listo y eso ayuda.

Esta semana tuve un "pequeño" percance. Y digo pequeño porque no afectó a la peque, ya que a mi me dejó K.O. Una madrugada me despertó un dolor horrible en la boca del estómago, iba cada vez a más. Me levanté al baño y ahí comenzó todo, Empecé a vomitar y vomitar, pero a lo bestia, sin parar. Me temblaba todo el cuerpo, el dolor y las nauseas eran horribles y, lo peor de todo, es que no remitía. Estuve así hasta bien entrada la mañana. Quería acercarme al hospital, pero no tenía fuerzas ni para llegar a la puerta. Al final llamé al médico de urgencias, vinieron y me pincharon un Primperan. Se supone que con eso remitiría. Pues no. Eran ya las 17h y yo seguía igual, aunque físicamente peor ya que eran muchas horas las que llevaba así. Imaginad... Más de 12 horas sin parar de vomitar, y con el tripón. Que horriblemente mal estaba. Aproveché que vino mi hermano y, aunque el hospital estaba cerca, le pedí que me llevara a urgencias, no podía más. Me llevaron directa a urgencias de ginecología y miraron primero que mi niña estuviera bien haciéndome una eco, estaba perfecta. Me tuvieron una hora en monitores, me hicieron una analítica y al final, me dejaron ingresada, parecía vírico.

Estuve ingresada 24 horas, hasta el día siguiente, con goteros para hidratarme y otros de Primperan y Ranitidina. Poco a poco me fui sintiendo mejor, la niña no dejó de moverse, sin parar, y eso me calmó mucho. Diagnóstico: Gastroenteritis aguda. Que oportuna soy...

Antes de darme el alta, me llevaron otra vez a monitores. Me gustó mucho que se preocuparan tanto por el estado de mi niña. Estuve 24h sin tomar líquido y 48h sin tomar sólido. Se pasa mal cuando ocurre esto, pero tan embarazadísima... no os lo puedo ni explicar.

Quitando este sustazo y mala experiencia, el resto de la semana ha pasado como viene siendo normal últimamente. Cada día más y más pesada, ella muy activa y yo deseando ya que llegue... Sí, las últimas semanas son tan duras como dicen.

Entramos en la semana 38. Ven pronto pequeña.


jueves, 25 de agosto de 2016

La bolsa del hospital

Ya lo tengo todo listo, hubieron cosas que hice hace bastante tiempo pensando que si lo dejaba para más tarde, entre el peso, lo avanzado del embarazo y el maldito calor del verano, me costaría más, y menos mal que lo hice...

Cosas como su habitación, cambiador, cuna, armario, cómoda, bañera, carro... lo dejé arreglado hace tiempo, me faltan algunas cosas de decoración, pero no me urge porque Baby E dormirá conmigo mucho tiempo. Compré la cuna de colecho más bonita del mundo, pero me juego el cuello y no lo pierdo a que terminará en mi cama, las dos juntas.

Una de las cosas a las que más vueltas le he dado ha sido a la bolsa del hospital. Daré a luz en un hospital privado y he de llevar de todo, o casi de todo. Al final, así han quedado (por ahora, que me conozco...)

La mía

- 2 camisones, abiertos por delante y anchos y cómodos
- Unos leggins, "porsiaca"
- Zapatillas cómodas y chanclas para la ducha
- Bolsa de aseo con gel, champú, cepillo de dientes, cepillo de pelo, gomas de pelo, desodorante... 
- Discos absorventes de lactancia
- Sujetador de lactancia
- Calcetines
- Bragas desechables y un par de tela
- Compresas tocológicas
- Cámara de fotos
- Ropa para salir del hospital, igualmente premamá y cómoda.
- Una nota con las cosas que cogeré a última hora: papeles, analíticas, documentación, etc. del embarazo sobretodo, cargador del móvil, lentillas, gafas...

La de ella:

- 6 bodys, dos de manga larga, tres de manga corta, uno de tirantes.
- 6 conjuntos en total divididos en pijamitas, jersey/camiseta y polaina, pantaloncitos.. 
- 3 gorros con sus manoplas
- Calcetines
- 2 Baberos (tipo bandana)
- Toallitas y muselinas pequeñitas (para aseo, limpieza o vete tú a saber...)
- Productos de aseo y cuidado de bebé
- Pañales (Dodot Sensitive T1)
- Toallitas húmedas
- 1 Arrullo y 1 muselina
- Un chupete y chupetero (aunque no estoy segura de querer usarlo)
- Su primer peluche (capricho de mamá)
- Carpeta para guardar toda su documentación



Seguro que me he quedado corta en algunas cosas y que me he pasado en otras, pero estoy tranquila.  Como ya comenté, el hospital está en la misma calle donde vivo por lo tanto, si faltara algo, lo tengo fácil. Que nazca en esta época, con tanto calor, me ha vuelto un poco loca, de ahí tanta variedad, pero he preferido mezclar mangas cortas con largas y diferentes tipos de ropa, lo que quiero es que no se me cueza ni se congele tampoco y que vaya, sobretodo, cómoda.

Yo no le doy importancia a su "primera puesta", esa ropa que tantas cosideran importante cuando salgan del hospital. Para mi, es más especial esa que será su primera ropita, la que le pondrán en el paritorio, la primera que llevará en su vida... Para ello he elegido un pijamita muy cómodo con un símbolo que me une mucho a ella, la estrella,  porque eso es lo que vi el día de la tranferencia, una preciosa estrellita que acababa de entrar dentro de mi. Lo he puesto en una bolsita hermética, aparte de todo, junto a un body, un gorrito y unas manoplas.  Esa bolsita está en lo alto de su bolsa, para que sólo haya que abrila y cogerla.

¿Y vosotras, que llevásteis en vuestras bolsas?  



domingo, 21 de agosto de 2016

Mi embarazo: Semanas 35 y 36

Como pasan las semanas de rápido, comienzo a sentir el vértigo...

Semana 35

Esta semana comenzó el festival de visitas médicas "diferentes" que me ayudó a darme cuenta de que estoy en plena recta final, porque sí, mi cabeza sigue viendo esto, a estas alturas, como un sueño increíble... 

Tuve visita con el anestesista. Llevé mis últimas analíticas, me hicieron un electro y me explicó de maravilla todo. Le comenté el tema de la heparina, ya que debe ser retirada varias horas antes del parto tal y como me dijo el hematólogo pero aparte de eso, debo llevar mínimo 12 horas sin ellas para poder ponerme la epidural. Me dijo que tranquila, que lo controlarían todo.  Pues nada, tranquila estoy... 

Al día siguiente tuve cita con la matrona, pero con la del hospital donde daré a luz. Me dejó totalmente maravillada. Vino a por mi a la sala de espera y, con una gran sonrisa, se presentó dándonos dos besos a mi y a mi madre (que me sigue acompañando a todo y la adoro más si cabe por ello). Me iba a hacer mis primeros monitores, otro subidón. Nos llevó al pasillo donde se encuentran las salas de dilatación y al fondo los paritorios, me lo iba enseñando todo hasta que llegamos a la habitación donde me iba a monitorear, me tumbé en una cama toda cómoda, me puso las correas y toda la habitación se llenó del sonido del corazón de mi caballito... Perfecta mi niña.  

Mientras seguía conectada y mi niña galopando, me recordó su teléfono móvil, diciéndome que la llamara siempre que lo necesitara, que no importaba hora, que ante la más mínima cosa/duda siempre la llamara a ella primero antes de acudir al hospital o asustarme más de lo debido. Que tranquilidad. Me dio varios consejos, me dijo que comenzara a tomar infusiones de hojas de frambuesa y que siguiera movilizándome con la pelota de pilates, todo para ayudar al cuello del útero y a la pelvis a prepararse para lo que viene. Fue un encanto, muy contenta con ella.

Mis grandes odiseas continúan siendo el calor y el dormir. El calor me sigue apagando y poniéndome malísima pero el dormir, que ya ni recuerdo lo que es, se ha ido complicando también conforme Baby E crece. Pesa mucho y cada vez que el cuerpo me pide cambio de postura, es como mover un autobús. Paso la noche girada a la izquierda, luego a la derecha, vuelta a la izquierda, vueeeelta a la derecha... En un lado el cojín maternal y en el otro una mini almohada. Un show. 

Las visitas al baño también han aumentado mucho. A veces estoy bien y es ponerme de pie y,  de repente, pom! Corre que te meas! La gravedad y el peso de mi joya lo hacen todo.

Semana 36

Paso a esta semana porque hay cosillas que se comparten. 

Tuve revisión con mi ginecóloga, me recogió ya la muestra para la prueba del estreptococo y pude volver a ver a mi niña. ¡Pesaba 2.889kg! Casi 3 kilos de niña, madre mía. Está perfecta, continúa en cefálica, liquido y placenta bien y yo... en una nube. Me pesó y llevo 11 kilos en total (yo pensaba que engordaría mucho más...) y la tensión como siempre, bajita (100/80), cosa que es buena para el embarazo. Volvimos a hablar del tema heparina y me dijo que, por ahora, estemos tranquilas, ponerse de parto de golpe y que sea tan sumamente rápido como para que no diera tiempo a pasar esas horas sin ella sería un poquito raro, pero que ya lo iremos viendo. 

A partir de ahora, paso a revisiones semanales, junto con monitorización fetal. No queda nada. Uff!

Yo estoy cada día más pesada, la barriga está gigante, yo creo que crece por momentos... y pesa mucho. Ella es un no parar, se mueve mucho y, como es tan grande, mueve todo con ella. Ya noto perfectamente cada parte de su cuerpecito cuando se mueve y es... No hay palabras. A veces hace daño, porque le encanta patear costillas, pero hasta con eso me enamora. Mi niña. Mi vida.  

Esta semana vino una antigua compañera... La migraña. Madre mía que mal.  Desde que la neuróloga me retiró toda la medicación (soy paciente crónica por migrañas severas), ha sido uno de mis peores enemigos en el embarazo. El primer trimestre fue muy duro por las crisis que me daban, el segundo fue algo mejor pero el tercero, ya me ha dado algún susto. El último fue esta semana, una crisis de las gordas me tuvo en cama casi 3 días, aislada del mundo, a oscuras, sin ver, oir, ni hablar. Horrible. Espero que haya sido la última porque, pasarla sin medicación, es duro.

En general, comienzo a estar ya bastante ansiosa. Adoro estar embarazada y tenerla aquí, pero ya comienza a poderme el deseo de tenerla en mis brazos, comprobar que esto es real de verdad. mirarla, olerla... 

Llegamos a las semana 37. Embarazo a término. Que nunca me despierte de este sueño. 

domingo, 7 de agosto de 2016

Mi embarazo: Semanas 32, 33 y 34

Mucho me he retrasado en actualizar el blog, y eso que estoy más ociosa que nunca. A ver si consigo resumir las novedades de estas últimas semanas...

A veces me sabe mal quejarme, tanto tiempo intentando conseguir este embarazo y parece que ahora todo es malo... NO, no es así, pero idealizar un embarazo, en el sentido más físico como si todo fuera perfecto y maravilloso, me resulta poco menos que increíble. ADORO estar embarazada, en mi vida he sido más feliz y no concibo la vida sin sentir a mi niña, pero conforme avanzan las semanas sí, hay momentos incómodos. Eso sí, no lo cambio por nada. Dicho esto...

Ahora Baby E y con ello mi tripa, crecen muuy rápidamente. Hay días que me levanto, la miro y alucino. Es maravilloso. A ella la noto enorme, y se nota perfectamente el poco sitio que ya va teniendo para moverse. Esa famosa frases de "verás cuando te de en las costillas..." Pues sí. Le encanta clavarme los piececitos en tooodo el costillar y, a veces, ¡buff! Me duele un poquito, pero se me pasa cuando le toco el pie, ella lo nota y lo retira, ahí es cuando me muero de la risa. Es curioso, sigue siendo muy activa y hay veces que me hace polvo, pero no lo cambio por nada. Me mueve la tripa, la apepina, me mueve hasta la ropa y a mi me enamora a cada segundo más. Sigo comunicándome mucho con ella, hay veces que la llamo bien sea hablándole o tocándola y ahí aparece, contestando a todo eso que nota y escucha. No hay palabras, es indescriptible. 

Las noches comienzan a ser más complicadas. No recuerdo lo que era dormir bien. Ya he comentado varias veces mis problemas de insomnio, eso no ha variado, siempre hay una hora en la que me despierto y me mantiene mínimo dos con el ojo abierto. Ahora se le suma la postura, me canso antes y cada vez que cambio de lado, me despierto. Cuando consigo dormirme, me vuelvo a despertar porque tengo que ir al baño... Y así amanece y yo cada día soy más un buho. Es gracioso como la gente sigue diciendo lo de: "aprovecha para dormir ahora, que luego..." ¡Eso quisiera yo! Pero ya me he hecho a la idea de que el dormir se acabó, esto cada semana será más complicado y luego estará ella. Pero mira, me da igual. Sigue compensando todo. Aunque sí, estoy agotada y como encima no soy de hacer siesta, pues llevo unas ojeras que me llegan al suelo. 

El calor sigue siendo mi mayor enemigo. Y yo creí que lo de las embarazadas y el calor era una leyenda urbana... ¡JA! Puede conmigo. Son ya varias mañanas las que me ha producido hasta vómitos, me pongo malísima. Me voy abajo totalmente. Vivo pegada a mi ventilador y sudo, es increíble. Entre el calor, lo pesada que estoy ya y lo agotada por, entre otras cosa, no dormir, me muevo ya lo justo. La mejor posición es la de tumbada, con las piernas en alto. 

He terminado con las clases de pilates. Me ha dado mucha pena. Es de las mejores decisiones que tomé. He estado acudiendo a todas a las clases desde la semana 21 de embarazo y ha sido genial. No sólo por el ejercicio, que ha sido muy completo y específico de cara a prepararme para embarazo y parto, sino también por las charlas que nos han impartido. Ha sido mil veces mejor que la preparación al parto (clases que también he terminado) Ahora sigo haciendo ejercicio en casa, tanto en mi pelota de pilates como tumbada. El otro día fui a la piscina y, aunque pensaba ejercitar también un poco, con lo que aluciné fue con la sensación de flotar, de ligereza, ¡de no pesar nada! Me hubiera quedado dentro del agua todo el día. Que maravilla y que relajación. 

La espalda  siempre ha sido una de mis grandes enemigos. Tanto por la  escoliosis que tengo como por los esfuerzos físicos de mi trabajo siempre me ha dolido y mucho. Yo pensaba que durante el embarazo lo pasaría mal por ella, pero me he sorprendido. Es ahora cuando está comenzando a saludarme. Supongo que a partir de ahora será lo normal, carga mucho peso ya. Cuando me coge el dolor, se queda bien acomodado y me dificulta muchi lo de adquirir una buena postura. Voy haciendo los ejercicios que me enseñaron el pilates para recudir el dolor, pero cuesta. A ver si no va mucho a más... 

Como cada día menos. No tengo mucha sensación de hambre y, cuando como, me lleno muy rápido. Por el contrario, cada vez tengo más sed, no soy nada sin mi botella de agua, dice mi madre que es de lo mucho que "sudo y meo", me hace reír, pero que gran verdad. 

En nada entro en el noveno mes, parece increíble. La cuenta atrás está aquí y más que nunca. Pienso todavía en el parto como algo muy ajeno a mi, como un sueño, dios mío, ha costado tanto de conseguir.... No veo el momento de tenerla entre mis brazos, abrazarla, olerla, sentirla, comprobar que mi sueño realmente se ha cumplido. Pero sí, como dije al principio, también adoro estar embarazada, que no parezca lo contrario. Estoy totalmente acostumbrada a no sentirme sola, a que ella esté conmigo las 24h, a sentirla, disfrutarla. AMO mi barriga con todo mi corazón y se que, aunque tenerla a ella obviamente será incomparable e infinitamente mejor, voy a echar mucho de menos esta etapa. 

Esta semana comienzo con los monitores y on la matrona del hospital donde nacerá, también me verá el anestesista. Esto ya casi, casi está. Gracias mi vida por llegar a mi, por todo lo que me estás haciendo sentir.