jueves, 14 de julio de 2016

Mi embarazo: Semanas 29 y 30

Ha comenzado la cuenta atrás. A día de hoy estoy de 31 semanas y esto va más rápido que nunca. Estos últimos días han sido de muchos cambios, os los voy a intentar resumir:

Semana 29

Tuve revisión con la ginecóloga. Estamos perfectas. BabyE pesaba ya casi kilo y medio, impresionante. Ya está colocada en cefálica y más bonita que nunca. Yo, como siempre, con la tensión baja (eso es bueno) y sin pasarme con el peso. Me mandó hacer la última analítica, la del tercer trimestre y la última eco doppler. Cada vez que me decía lo de "última", me recorría un escalofrío por el cuerpo. Ya estamos ahí. 

Comencé la preparación al parto, aunque va a ser cortita porque, por las fechas en las que estamos, mi matrona se va de vacaciones. No me preocupa mucho tampoco ya que, en las clases de Pilates prenatal a las que asisto, la fisio sabe mucho sobre obstetricia y siempre nos están dando talleres, consejos, enseñándonos cosas... Vamos, que me siento bien. 

Me pusieron la vacuna de la Tos Ferina, una cosa menos. No me dolió nada, pero llevo casi dos semanas con la marca roja y un bultito en el brazo que sí que ha molestado, pero vamos, lo mismito que podría molestar una moradura, nada alarmante. Estoy MUY a favor de las vacunas, tanto para mi como para BabyE, con lo cual no quiero que se me escape ninguna. 

Las molestias se van agudizando un poco más. El calor sigue siendo mi gran enemigo y el sentirme cada día un poco más pesada, no ayuda. 

Semana 30

Esas molestias crecen igual que mi bebé. Ella noto como cada día está más grande. Ya no son pataditas, son movimientos maravillosos que me hacen notar (y tocar) partes de su cuerpecito y me dan la vida. Eso sí, le encanta estirarse y clavarme piececitos en las costillas y ¡ay!, pero bueno, nada hay más bonito que esos piececillos, así es que se aguanta. Noto mucho como va pesando ya y la barriga ahora crece por días, algo exagerado. Me tiene enamorada. Mi postura más cómoda sigue siendo tumbada, así es que le sigo dando a mi cuerpo la comodidad que me pide.

El calor... horrible. No lo aguanto. Me pone malísima. No, lo de las embarazadas y el verano no es una leyenda urbana, es una realidad como un piano de grande. Es como si llevara un brasero dentro incorporado, tremendo. Hay días que no quiero salir de casa. 

Cada día como menos. Ya noto como me lleno antes, porque mi estómago ya está bastante aprisionado, pero de todas maneras, junto con el calor, mi apetito a bajado. Eso sí, la sed ha aumentado. Quiero beber y beber, siempre agua fresca. Otra cosa que me pide el cuerpo a todas horas es hielo, polos de hielo. Los hay sin azúcar pero como no me fío, he optado por hacerlos yo con zumos naturales, te... Lo que sea con tal de que esté congelado.

Las noches comienzan a ser pesadas. Me va costando cada día más aguantar en la misma postura, y cada vez que cambio de lado, ¡ojo abierto! Entre las veces que me levanto al baño y las veces que me despierto para cambiar de postura, duermo poco y menos. Que graciosa es la gente con lo de "duerme ahora, que luego..." Pues eso quisiera yo, dormir, pero miren, ¡no puedo! Tampoco soy de hacer siesta, aunque alguna veces caigo, pero bueno, aunque muy cansada, me voy acostumbrando. Mi mejor opció para dormir hoy por hoy, es con mi cojín de lactancia y un maravilloso ventilador de pie. 

La mayor novedad es la aparición de ellas, las contracciones. Ya nos hemos presentado. Siempre leí y escuché que las contracciones de Braxton Hicks son indoloras, el primer día las noté en la parte alta de la tripa, se me puso como una piedra y notaba como se contraía, pero también noté una molestia extraña, como si fueran corrientes, muy raro, pero consulté y todo es normal. También he comenzado a sentir alguna molestia en las ingles. Todo esto lo controlo bien, aunque siempre te quedas analizándote, es imposible no hacerlo. Me recuerda lo cerca que está el final de esta etapa que tanto he esperado y sí, da cosita.

    Como siempre digo, todo compensa. Lo que llevo dentro es lo mejor de mi vida. Y cada nuevo signo, cada sensación nueva, es mágica.

Te quiero pequeña,

2 comentarios:

  1. He llegado hasta aquí desde el blog de Clara y las historias de infertilidad y me alegra encontarme con que lo has conseguido. Yo estoy en este camino tan duro, conocer historias como la tuya me alienta a continuar. Gracias y enhhorabuena.

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    1. Gracias Esther! Sí, es un camino duro, durísimo, pero la lucha nos tiene guardada un recompensa cielo, y llega! Ya lo verás. Mucha fuerza y un abrazo enorme!

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