domingo, 24 de enero de 2016

Mi embarazo: Semana 6

Esta semana ha sido confunsa, con mucho sube y baja, días de encontrarme bien (muchísimo mejor de lo que esperaba) y días de agarrame como cuando viene una curva enorne. 

Ya conozco lo que es vomitar desayunos, comidas y cenas. No hay horario definido. Por las mañanas es imposible que tome leche (en mi caso siempre ha sido de soja), si lo hago, voy directa al baño como si fuera algo radioactivo, tremendo. He optado por cambiar la leche por zumos, y bien frios. Aun así, tengo que beberlo despacio y sin prisas, o va fuera también. No llego a tener nauseas enormes, pero sí paso el día con una sensación no muy agradable en la boca del estómago. Eso ha motivado también que un día tirara toda la cena y, hoy mismo, toda la comida.

El pecho me sigue doliendo, sobretodo cuando llega la tarde-noche. He notado que ha bajado un poco la intensidad, pero sigo igual. He optado por llevar sujetadores deportivos, sin aro y con una muy buena sujección y, por supuesto, duermo con él. Así parece que molesta menos, al llevarlo sujeto. 

El cansancio y el sueño ahí siguen también. El nivel ya es de ir a la cocina y tener que sentarme en un taburete porque me canso con nada. Cada mañana, como norma general, me voy con mi madre a dar un pequeño paseo, nos tomamos algo ligero, volvemos a pasear, aprovechamos y hacemos la compra... Todo porque el resto de día no sirvo para nada. Lo del sueño igual, yo que nunca he sido de dormir siesta, ahora me quedo zombie sin apenas darme cuenta. Eso sí, las noches siguen siendo muy malas. Me duermo pronto, pero como me levanto varias veces para ir al baño (esto también sigue igual), llega un momento en el que me desvelo y se acabó el dormir. Esto lo llevo muy mal, las noches se me hacen eternas.

No me quejo de nada de esto, es más, soy consciente de que puede ir a más, a mucho más, pero si es por este esperado embarazo, no cambio nada. 

La semana está siendo dura porque mi cabeza necesita verlo o verlos ya. Saber que todo está bien, que está ahí, escuchar su corazón... Estoy segura de que todas las que habéis pasado por esto me comprendéis. En tres días lo veré pero hasta entonces, estoy muy intranquila. 

He tenido que tomar la decisión de si me van a llevar en la SS, el privado o los dos. Opiniones leí muchas, que si los dos es un mareo por si hay diferentes datos y/u opiniones, que si es bueno porque al tener dos evitas que se pase algo y mas ecografías y controles... Mil cosas. En la Clínica1 (bendita seas) me darán de "alta" por el tratamiento de reproducción asistida este trimestre, por lo que he optado por los dos. Ya tengo cita para la matrona de la SS y para la ginecóloga privada. Obviamente no repetiré las pruebas más necesarias, no me voy a volver loca, pero la SS ahí está y el privado, pues para eso lo pago y me conviene, porque también daré a luz en un hospital privado que tengo la gran suerte de que lo tengo en mi mismo barrio.  

Fui tambien esta semana a hacerme la analítica que me mandó el hematólogo, una que sólo debía hacerme si me quedaba embarazada y que por ese motivo, fui feliz y contenta. También fui a una cita que me puso la neuróloga para controlar mis migrañas y a la que debía asistir, también, si había embarazo. Al haberme quitado toda la medicación que tomaba para prevenir mis migrañas, que las tengo crónicas y severas, quería verme. Otra consulta a la que fui muy feliz por lo que significaba.

En fin, que la semana 7 ya está llegando y con ella el día en el cual veré y escucharé a lo más bonito de mi vida. Que llegue ya. 

2 comentarios:

  1. Vamos bonita que quedan "horas" para la ansiada eco!!

    Me parece genial que vayas a ir por SS y por privado, la mayoría de mis amigas siempre lo hacen así.
    Y espero que lo del hematólogo y neurólogo vaya todo bien.

    Un besazo!

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  2. A ver si tanta nausea es que van a ser dos soles :D
    Pobrecita, ánimo con los achaques, que tienen la mejor finalidad de todas :*
    Un abrazo gigante!

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