miércoles, 27 de mayo de 2015

Comenzamos de nuevo. Quinto intento. ¡A por mi embarazo!

La llamada llegó y más pronto de lo que esperaba, a la semana siguiente. Llamé a mi doctora para hacerle unas preguntas que se me quedaron en mi loca cabeza por eso de que no pudo ser ella la que me atendió en la anterior consulta y justo al día siguiente, sonó el teléfono y me dieron cita para unos días después. 

Esa cita resultó ser el lunes de la semana pasada, día 18 de mayo. Acudí de nuevo con mi madre, ahora siempre me acompaña y ahí ya firmé todos los consentimientos. De una forma de lo más natural, me dijo que ya tenía a mi bichillo esperando, y digo natural porque para mi era algo alucinante y no entendía como no estaba toda la clínica haciendo la ola... ¡que mi miniyo estaba listo y esperándome! ¿qué hacéis ahí sentados? No entendía nada... Quería llorar, gritar y aplaudir cual niña con zapatos nuevos. No entendía esa tranquilidad, ahora me da la risa al recordarlo, pero por dentro pensaba: "¿como está tan tranquila si estamos hablando de mi futuro bebé?" Fatal de lo mío estoy, sí. En fin, que todo parecía estar listo.

Me hizo otra eco para comprobar como estaba y me dijo que todo estaba perfecto, que podría empezar con mi siguiente ciclo, ciclo que iba a comenzar la siguiente semana. Otra vez mi loca emoción incomprendida... 

Y llegó de nuevo la gran pregunta: ¿transferimos uno o dos embriones? Suspiré, miré a mi madre y volví a suspirar, por ese orden. Lo hemos hablado mucho estos días aunque la decisión ya estuviera prácticamente tomada, pero de igual manera, le pedí que se mojara y nos diera su opinión sincera. Sobre la posibilidad de embarazo gemelar, me dijo que físicamente cree que podría llevarlo sin problema, es normal que a ella le preocupe eso antes que nada, yo le expuse mi otro miedo, el ser madre soltera de dos criaturas, claro. Aun así, con todos lo factores, mi edad, etc, dos serán. Señor, ayúdame. Vamos a por todas y la suerte tiene que estar de mi lado. Voy a ser muy sincera, después de tanto tiempo, de tantos negativos, de tantas lágrimas, he llegado a un punto en esta vida en el cual temo más un negativo que un embarazo gemelar. Quiero ser madre, ya no sé las veces que lo he escrito o dicho y eso supera a cualquier miedo.

Mi ciclo comenzó antes de ayer, día 25, y ayer tuve mi primer control. Ya ha comenzado. Voy un poco a ciegas porque ahora es todo diferente. Es una técnica que no tiene nada que ver con la anterior y ayer, por ejemplo, sólo me hicieron ecografía. Luego lo pensé: no me hacía falta analítica. Y me dió un poco de pena... Supongo que es lógico. Cuando vi mis folis en la eco y también sentí una pequeña punzada en el pecho. Sé que he tomado la decisión correcta, pero esa parte de mi no desaparece de repente, un poquito duro es, aunque también se que desaparecerá cuando obtenga mi ansiada recompensa. En la eco todo perfecto, por ahora no hace falta que me tome nada, tengo que volver el martes a otro control y ahí me dirán si ya me medico. 

Esto cada vez está más cerca.

5 comentarios:

  1. Eso, vamos por pasos. Primero a por ese positivazo! Y luego todo lo demás.
    te diría que ánimo, pero estás animadísima, así que suerte!
    un abrazo gigante!

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  2. Lo cierto es que más animada debería estar, no puedo evitar tener mucho miedo, no quiero tener más malas noticias y a veces me cuesta encontrar ese ánimo más de lo que debería, pero como bien dices, paso a paso.
    Un beso muy grande!!!

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  3. que buenas noticias !!! me alegro mucho , segui asi que con esa energia no puede fallar, besos

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  4. Hola guapa,
    Ya que puedo comentar, aprovecho para volver a desearte toda la suerte del mundo esta semana.
    Energía positiva a raudales para ti.
    Un abrazo

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  5. Muchísimas gracias! No sabéis las ganas que tengo de publicar por fin la buena noticia y comenzar ya con la otra y maravillosa etapa de este blog. Un beso giganteee!

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